Farmacia El Pilar

El ABCDE de los melanomas

Con la vuelta de las vacaciones y el final de la exposición solar, es momento de revisar nuestra piel, pues habla más de lo que pensamos. Un lunar que cambia de color, una mancha nueva o una lesión que no termina de curarse pueden parecer algo sin importancia, pero en algunos casos pueden ser señales de alerta. Entre las enfermedades de la piel más preocupantes se encuentra el melanoma, un tipo de cáncer cutáneo que, detectado a tiempo, tiene un alto porcentaje de curación.

El melanoma se desarrolla en las células que producen el pigmento de la piel y puede aparecer tanto sobre un lunar ya existente como en una zona donde antes no había ninguna lesión. Aunque la exposición al sol es uno de los principales factores de riesgo, cualquier persona puede desarrollarlo, por lo que es importante prestar atención a la salud de la piel durante todo el año.

Pero ¿cómo saber cuándo es el momento de pedir cita con un dermatólogo? Existe una regla muy útil conocida como ABCDE, que ayuda a identificar posibles signos de alarma:

  • A de Asimetría: si una mitad del lunar es diferente de la otra.
  • B de Bordes: cuando los bordes son irregulares, difusos o poco definidos.
  • C de Color: si presenta varios tonos, como marrón, negro, rojo, blanco o azul.
  • D de Diámetro: especialmente si supera los 6 milímetros, aunque también hay melanomas más pequeños.
  • E de Evolución: cualquier cambio en tamaño, forma, color o grosor debe ser valorado por un especialista.

Además de estos signos, también conviene acudir al dermatólogo si un lunar pica, sangra, duele o aparece una herida que no cicatriza después de varias semanas. Muchas veces estos cambios no significan que exista un melanoma, pero solo un profesional puede realizar una valoración adecuada y, si es necesario, solicitar pruebas complementarias.

La mejor herramienta para prevenir complicaciones es la detección precoz. Dedicar unos minutos al mes a revisar la piel frente a un espejo puede marcar la diferencia. No olvides observar zonas que suelen pasar desapercibidas, como la espalda, el cuero cabelludo, las plantas de los pies o detrás de las orejas.

Por supuesto, la prevención sigue siendo fundamental. Utilizar protector solar de amplio espectro todos los días, evitar la exposición al sol en las horas centrales, llevar ropa protectora y no utilizar cabinas de bronceado son hábitos que ayudan a reducir el riesgo de desarrollar un melanoma.

En definitiva, conocer tu piel y estar atento a cualquier cambio es una de las mejores formas de cuidar tu salud. Si notas una lesión sospechosa o un lunar que ha cambiado de aspecto, no esperes. Una visita al dermatólogo puede ofrecer tranquilidad y, en caso de que exista algún problema, permitir un diagnóstico precoz que aumente considerablemente las posibilidades de un tratamiento exitoso.

Te recordamos que en farmacia El Pilar podemos resolver tus dudas y ofrecerte en todo momento asesoramiento para tu salud, sin cita previa.


 

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